Touma abrió la puerta con cuidado, lo primero que notó fue que Gaon estaba en la gran cama cubierto con una manta. El agarre de la manija de la puerta cayó con fuerza. Quería correr, abrazar el cuerpo y gritarle que no llorara. “No te acerques” Cuando Touma se estaba acercando Gaon gritó con una voz llena de lágrimas, desde del interior de la manta. “Quédate ahí y escucha” “Me odiarás… porque ahora luzco feo” “No me importa eso, por favor muéstrame tu cara” Como si tuviera un debate interno Gaon dudó y se mantuvieron en silencio. Luego la manta bajó lentamente, sin embargo, solo se veía el cabello negro, Gaon no miraba a Touma. “Mi madre murió cuando yo tenía 7 años. Los zapatos con sonido estaban de moda, así que fuimos al mercado a que me los comprara…” Touma al principio no entendía de qué estaba hablando, pero se dio cuenta de que Gaon estaba contando su historia. “Ese día no habían zapatos de mi número, habíamos caminado por varias tiendas y no encontrábamos. Ya e...